Economía De Vida | El dinero es deuda
Economía De Vida | El dinero es deuda
1745
post-template-default,single,single-post,postid-1745,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode_grid_1300,qode-theme-ver-17.1,qode-theme-bridge,disabled_footer_bottom,wpb-js-composer js-comp-ver-5.5.5,vc_responsive

El dinero es deuda

El dinero es deuda

A continuación te comparto un audio-artículo sobre porque el sistema actual monetario está basado en la deuda y como consecuencia, el dinero es deuda.

Puedes acceder al audio a través de:

 

Puedes leer el artículo aquí:

 

¿Alguna vez te has preguntado como se crea el dinero, cual es realmente su función o como puedes utilizarlo de la mejor forma en tu vida?

 

La realidad es que un elevado porcentaje de población vivimos en un sistema económico que apenas conocemos.
Trabajamos duro gran parte de nuestra vida para “comprar” nuestros sueños, porque casi siempre se asocian a cosas materiales (bienes y servicios). 
De forma inconsciente queremos estar mejor formados, tener un buen trabajo, ascender en el mismo, o aspirar a comprar cosas cosas que no tenemos y que supuestamente nos harán mas felices – una vivienda, un coche, comodidades en el hogar,…sin darnos cuenta que cuando aspiramos a todo ello de esta forma inconsciente (sin haber pensado cuales de ellas realmente queremos) y sin estar capacitados económicamente para ellas (sin endeudarnos), entramos en una espiral que nunca tendrá fin.
En el día a día, tenemos la sensación de que la vida “nos cuesta», y con más razón no dejaremos de “luchar” por esa felicidad material, sin darnos cuenta que será efímera.
En este punto quiero hablar de un claro ejemplo, como la compra de una casa, para ver como nos cambia nuestra vida.

 

En la realidad, la mayoría de personas solo tienen en cuenta el pago del precio del alquiler vs el pago de la propia cuota hipotecaria, pero obvian muchos otros factores que entran en juego y que cambian radicalmente muchas vidas.

Cuando nos decidimos a comprar esta vivienda, muchas veces el sueño acaba convirtiéndose en pesadilla desde el primer minuto que firmamos el contrato (más importante de nuestra vida). Es entonces cuando comenzamos a dejar dinero un goteo de dinero constante y de por vida, para pagar nuestra querida casa: gastos como la propia hipoteca, la entrada, gastos notariales, seguros, escrituras, impuestos locales varios, reformas, decoración de la casa,… lo que nos lleva sin darnos cuenta a cambiar nuestro pensamiento inconsciente.

Pasamos de un sueño que nos motiva a una realidad que nos pesa como una losa pues lo primero en lo que pensamos mensualmente pasa a ser el pago de esta hipoteca (antes incluso que muchas necesidades básicas imprescindibles para vivir). Una vez liquidamos esto, llegan (si hay dinero y ganas) las reservas de ahorro para otras cosas que nos apetecen, pero que quedan en un segundo plano.

No son pocos los clientes, que incluso tras haber liquidado la hipoteca de su casa, han quedado marcados por esta situación y tienen claro que no volverían a hacer lo mismo.
A mayores de todo esto, es importante reflexionar sobre como hemos llegado a ese punto. Firmamos una hipoteca, pensando que es el único y mejor camino para acceder a nuestro sueño, a nuestra seguridad hogareña, incurriendo en una deuda que no hace sino mostrarte que estás intentando acceder a algo para lo que a día de hoy no tienes dinero, sin haberte preguntado si habría otro posible camino sin cuestionarte la opción de seguir viviendo de alquiler y mejorar tu educación financiera para poder acceder a tu propia casa de otra manera bien diferente.

 

Pero una información mucho más profunda a la que casi nunca llegamos es aquella en la que no nos damos cuenta de que adquiriendo una deuda, hacemos que el sistema perverso del que formamos parte sea todavía más corrupto. Para entenderlo tenemos que comprender porque el dinero es deuda y porque el sistema actual sustentado por las instituciones bancarias, está basado en deuda y esa deuda no se podrá liquidar nunca. Todo lo contrario, crece y crece mas de forma exponencial…hasta la siguiente crisis. Es un sistema cíclico que “necesita” de las crisis para volver a comenzar, con todas las consecuencias (personas) que deja por el camino.

 

Vamos a entrar en un poco de historia para entender todo esto.

Hasta la revolución industrial el ser humano se relacionaba en comunidades y tenia la capacidad de producir los bienes (aquello que nos daba la naturaleza) y servicios (el valor de las actividades producidas por el propio ser humano). Era autosuficiente en la mayoría de aspectos con lo que necesitaba el dinero para pocas cosas.


Todo ello cambió radicalmente con la revolución industrial. En cuanto la ciencia comenzó a explicar lo que hasta ahora era místico sobre las leyes universales, el ser humano se creyó con la capacidad de crear casi todo lo que la mente humana era capaz de crear y lo llevó a las fábricas.


La mayoría de personas cambió radicalmente de forma de interactuar y vivir. De ser autosuficiente y vivir sin horarios fuera de las fábricas, pasó a tener una vida planificada, sin tiempo para disfrutar de su ocio, perdiendo la capacidad de autoabastecerse, de cuidar a sus familias y dependiendo totalmente del dinero.

Comenzó un nuevo ciclo en el que el dinero pasó de ser un medio a un fin y se comenzó a asociar a poder. Tanto que los billetes se comenzaron a dibujar con caras de presidentes y personas poderosas (esto ya venía desde la era romana en la que se había cambiado el acuñado de las monedas de símbolos religiosos a  símbolos de cesares)

 

A medida que el dinero tomaba más poder, aún se hizo más radical el cambio a partir de 1971 en que el presidente Nixon de EEUU decidió desligar la creación de dinero a las reservas de oro de ese país. Hasta ese momento estas reservas medían la capacidad que tenía un país de producir dinero, pero desde ese momento el dinero se convirtió en fiduciario. Se les dio a los bancos la capacidad de crear dinero “de la nada” (sin un respaldo en un valor como el oro o algo medible), sino simplemente como un cheque de deuda contra el propio gobierno que habría que pagar.

 

Desde ese momento se cambió el curso de la historia. Todo el dinero que comenzaron a crear las Reservas Federales o los Bancos Centrales, era deuda, porque nacía como una deuda contra los gobiernos que habría que pagar. 

 

Otro ejemplo para que entiendas más en profundidad todo esto:

Se creó la ley fraccionaria a través de la cual un banco podía crear 10 veces más dinero del que tenía en las reservas de su banco.
Te lo explico de forma práctica: Si tú a día de hoy depositas 1000 Euros en un banco, el gobierno obliga al propio banco a tener al menos un 10% de los 1000 Euros, o sea 100 a modo de reserva en el banco, el resto lo puede prestar). Esto sucede en todos los bancos, salvo en la banca islámica a la que el propio Coran, obliga a tener el 100% de todo el capital que le ingresan a modo de reserva.


Así los 900 Euros restantes, son prestados por el propio banco a otros bancos o particulares con los correspondientes intereses. Si otro banco recibe los 900 Euros, dejará en reservar 90 Euros y prestará 810 Euros, con los correspondientes intereses. Esto se repetirá hasta que se hayan prestado el resto del dinero en los correspondientes bancos, con lo que de los 1000 Euros iniciales, se habrán creado 9000 Euros más “de la nada”. Una deuda creada que habrá que pagar a través de crear más dinero ficticio por parte de los propios bancos para inyectar en la economía.

De esta forma te darás cuenta de que no sólo el dinero que pides prestado, sino el que pasa por tus manos ayuda a crear más deuda y sólo puede mantenerse si las economías crecen más y más a través de crear más bienes y servicios. El gran problema de esto, a parte de necesitar crecer constantemente es que el crecimiento no es lineal sino exponencial.

 

Veamos otro ejemplo:

Cuando se prestan 10 Euros, como se crean unos intereses asociados, se devuelven 11, si se prestan 11 se devuelven 12,5,…y así sucesivamente con lo que llega un punto que los intereses que se deben a través del pago de deuda y préstamos son exponenciales y nunca pueden llegar a pagarse, salvo a través del colapso de la economía cada cierto tiempo (crisis) en las que quiebran las deudas que no se pueden pagar, se hace un barrido y comienza un nuevo ciclo.

Todo esto tiene una lectura importante:
– Si el modelo de nuestra economía actual está basado en deuda, no es sostenible a medio largo plazo, y tenemos que ser conscientes de ello para tomar otro tipo de medidas
– Para mi el pedir dinero prestado a través de deuda es síntoma más claro de que crecemos a un ritmo superior al que el planeta puede regenerarse
Sino somos capaces de conseguir estos bienes y servicios simplemente con el dinero que ganamos y a través de nuestros ahorros, no seremos capaces de solucionar el problema del deterioro del medioambiental en el que vivimos, con lo que estamos enterrando nuestra propia tumba
– Si pensamos que el único camino para conseguir bienes y servicios es deuda, es que estamos en primaria a nivel de inteligencia financiera, lo que se derivará en que alguien se ocupará de utilizar nuestro dinero y nuestra vida para sus intereses. Crees que alguien lo hará para cambiar tu vida o simplemente para llevarte al lugar que deseas.

 

La buena noticia es que a través de información y una buena gestión, no sólo podemos parar toda esta sangría, sino crear una nueva realidad para nuestro día a día que sea favorable para llevar la vida que deseamos.
A día de hoy tenemos información a nuestro alcance, sólo depende de nosotros decidir el precio que queremos pagar por vivir, porque no lo olvides, siempre pagas un precio, y de ti depende el que quieras pagar por vivir mejor.

 

Espero que lo aproveches!

David

Sin comentarios

Sorry, the comment form is closed at this time.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies